Año tras año hemos avanzado como sociedad hacia un mundo más inteligente y digitalizado y esto se ha extrapolado a nuestro hogar, donde, pasamos un alto número de horas. Tras la pandemia que nos hizo encerrarnos a todos en casa, hemos intentado hacer de nuestra vivienda un lugar agradable y confortable donde estar, mejorando las estancias e incluso haciéndolo un sitio funcional.
Con todos los avances tecnológicos, hemos conseguido que nuestra casa sea capaz de responder a nuestras necesidades adaptándola con sistemas de control autónomos que mejorarían la calidad de vida del usuario, haciéndola más accesible, para personas de movilidad reducida, así como facilitando la vida a personas dependientes.
Además, estos sistemas de control permiten un mayor control sobre el hogar, evitando accidentes domésticos, o daños mayores en las instalaciones por su detección temprana a través de notificaciones que alerten sobre un error.
Las soluciones de automatización autónoma no conectadas que permitan el control de persianas, control de iluminación por detectores de presencia y/o de luminosidad, apagado general de la iluminación por zonas y temporización, tienen un efecto directo en los consumos de energía eléctrica. Si se aplicara esta línea de actuación a 600.000 viviendas se conseguiría un ahorro económico anual de más de 70 millones de €, que supondría un ahorro energético de más de 800.000 MWh anuales.
Adicionalmente, estas actuaciones provocarán un aumento de la actividad empresarial a nivel local a través del colectivo de las empresas instaladoras, distribuidoras y fabricantes, generando miles de puestos de trabajo directos e indirectos en nuestro país. Todo ello, apostando por la seguridad, el control de riesgos, el ahorro energético, la adaptación constante y la innovación, optimizando recursos y el bienestar de nuestra sociedad y el medioambiente.